UNA VOZ PERDIDA EN LA INDIFERENCIA.
Por Sofía Flores
Están allí en cada instante cuando entramos a un restaurant, peluquería, grifo, hotel, tienda y cuanto pequeño, mediano negocio o hasta muchas grandes empresas que burlando a la ley logran hacer del trabajador peruano una mano de obra barata competitiva a fin de seguir lucrando, enriqueciéndose con la necesidad laboral, así como también aprovechándose de la fuerza juvenil truncando en muchos de ellos sus sueños y aspiraciones, cayendo en el laberinto del abuso , todos ellos están en silencio temiendo perder el chorreo de un empleo sin dignidad esperando algún padre de la patria , político o algún defensor de derechos humanos , para tomar cartas en el asunto y frenar esta ola de explotación en pleno siglo XXI.
En toda campaña electoral se pregonan vanas promesas para aliviar la situación caótica del trabajador, Alan García prometió eliminar las services, pero todo quedo allí, como tantas de sus promesas demagógicas, en todo caso este abuso se incremento, así cual veneno absorbido por la naturaleza mezquina e indiferente de inescrupulosos empresarios, el abuso se acrecentó en todas las direcciones especialmente en la pequeña y mediana empresa.
Jornadas de 12 a 14 horas, sin beneficios sociales, llevando consigo refrigerios que son asimilados sin un horario fijo ,en escasos minutos a pie, en escaleras, estantes, o en cualquier recóndito lugar a toda prisa afectando su salud física y mental, turnos de trabajo variables al capricho o conveniencia de los dueños , sin la menor protección laboral en situaciones peligrosas, para ellos están vetados los más elementales derechos ,para ellos no hay días festivos, ni oportunidades al no poder contar con alguna facilidad para estudiar y progresar.
Al no estar en planilla, no pueden pertenecer a ninguna empresa de fondo de pensiones, ni aspirar a ningún crédito, son trabajadores sin dignidad en muchos de ellos solo se puede contemplar, intimidación acompañado del enorme temor a quedar sin nada. Es por ello que son presa fácil de dueños sin principios, en todo caso prevalece en ellos el temor o el coraje de soportar esta injusticia ante la inmensa responsabilidad que tienen para con sus familias o simplemente para sobrevivir.
Aun en tiempos donde la palabra de moda es inclusión, es fácil encontrar discriminación en las grandes empresas que hacen distinción entre el personal de sus planillas y aquellos contratados por services, en muchos casos no pueden inclusive vestir el mismo uniforme ni gozar de los mismos privilegios, propiciando dentro de la empresa el clima de una clase superior e inferior, como son los pertenecientes a la planilla de la empresa y los de services respectivamente.
Esta clase de abuso en tiempos modernos esta a vista y paciencia de nuestros políticos, y gobernantes de turno, existen en medio de la apatía, corrupción, chantaje e intimidación, con un ministerio de trabajo burocratizado sin la menor intensión a prestarles una ayuda digna.
Nos vanagloriamos de estar en un país democrático, pero nada se ha hecho por mejorar la situación laboral de todos ellos.
Mientras tanto el silencio queda con la contemplación, y desinterés de aquellos políticos que juraron ante un crucifico, biblia y constitución, defender a la nación, pero este compromiso se transfirió a los bolsillos de sus propios intereses.