lunes, 26 de enero de 2015

REGIMEN LABORAL JUVENIL


TRIUNFO O FRACASO

Por Sofía Flores

 

Una vez levantado el polvo del desengaño, la derogatoria de la ley Pulpin nos regresa al  principio del eterno problema laboral, el trabajador seguirá esperando, seguirá siendo el arma sutil del enriquecimiento ilícito de muchos negociantes o llámese empresarios , acostumbrados a la cultura criolla de trabajar al margen de ley , aprovechándose de la necesidad ,  ignorancia o debilidad de las personas, al empresario peruano en su mayoría aquellos surgidos por la misma informalidad , siguen la cadena de sus orígenes , cual misma frase “ a mi explotaron yo te exploto” muchos de ellos aunque tienen los estudios superiores suficientes  para tener una visión más amplia en torno a la empresa con todos sus retos que ella conlleva, por el contrario eligen el camino más fácil no importa seguir deteriorando el régimen laboral existente, para ellos los principios administrativos no existen , solo vale su código personal, mezquino , incapaz ,cobarde, egoísta e indiferente.

 

Se menciona dar al empresario más facilidades, para llevar su carga laboral, sin embargo cada gobierno al tratar de mejorar la condición del trabajador al final quien se ha beneficiado más es el empresario.

 

No cabe duda las limitaciones de nuestra legislación tributaria , la cual en muchos aspectos es injusta, también existe una competencia desleal con relación a la importación, así como otros problemas de índole económico, los cuales al final revientan sobre el trabajador , claro más fácil es  solucionar el problema reduciendo la carga laboral, porque  más tedioso es enfrentar al estado y a toda su organización burocrática, o desde el mismo estado son los políticos empresarios quienes tratan de salvaguardar sus intereses, mientras tanto la explotación laboral continua denigrando la condición del trabajador ante la vista gorda de nuestros padres de la patria .

 

La realidad laboral ya no puede seguir tapándose porque hemos retrocedido en el tiempo, jornadas de 12 a 13 horas sin beneficios, con descansos cada 15 días o de lo contrario es el mismo trabajador quien paga por un descanso, estamos  formando una masa laboral sin oportunidad al desarrollo personal, creando más resentimiento social.

 

El clamor de los jóvenes es exigir al estado que los empresarios cumplan con la ley, el proyecto de ley laboral juvenil con toda su buena intensión, es vista como una migaja y una condición más para beneficiar al empresario.

La ley Pulpin tenía muchos aspectos positivos pero en la cultura empresarial mezquina existente cabía la posibilidad del abuso y su aprovechamiento para otros fines.

 

Ollanta está siguiéndole los pasos a Susana Villarán ( “el que mucho abarca poco aprieta” ) tomando un asunto tan delicado como es régimen laboral, quizás tapar los huecos de sus escándalos o ganarse unos puntitos en las encuestas, lo cierto es un fracaso más donde debe retroceder, quedando su gobierno en ridículo, podría darle la vuelta a este fracaso tomando una acción más decidida como es hacer realidad el cumplimiento de la legislación laboral  para todos, aunque para ello  debería tener un poder de gobernabilidad que no tiene, así como un equipo técnico capaz de concertar buscando soluciones ,lo cual a estas alturas es muy restringido.

 

La derogatoria de la ley Pulpin ha generado grandes concentraciones, así como resurgieron viejos políticos salidos a criticar pero en su gobierno nunca hicieron algo por remediarla, por el contrario siguieron beneficiándose unos a otros,  ojala en adelante hayan estas mismas concentraciones para exigir “No más al abuso laboral”.

 

Fracaso  para el gobierno, fracaso para el pueblo, al final fracaso para todos, un pequeño triunfo por su derogatoria, pero seguimos perdidos en el tiempo, en la balanza de la justicia, el fracaso triunfo.




 

lunes, 19 de enero de 2015

LEY LABORAL JUVENIL


CABALLITO DE TROYA JUVENIL
 

 

Por Sofía Flores

 

Es perceptible entre el clima de escándalos como la fuga de Belaunde, la gran red de corrupción Orellana o los dimes y diretes del ministro Urrestri, un gran intento de aminorar el problema de la ley laboral juvenil,  así nos damos con la sorpresa de encontrarnos cada vez más en un clima de distracción,  donde más importancia estamos dando a los enfrentamientos  personales, a los peruanos nos interesa nuestro porvenir,  lo demás dejémoslo para los faranduleros.

 

El escándalo de ley laboral juvenil está sirviendo como caballito de Troya para los movimientos de izquierda, subversivos y políticos incapaces,   a fin de generar caos, mientras el gobierno avanza y  retrocede con la promulgación de esta ley , honestamente  la referida ley está tratando de frenar la explotación y abuso del trabajo juvenil , dándole a los empresarios facilidades  para que estos  jóvenes entren a planilla  evitando la informalidad, no se están quitando derechos , solo se están limitando temporalmente , al final ellos como cualquier trabajador gozaran de todos sus beneficios.

 

El problema es ¿cómo el estado hará para fiscalizar el buen desempeño de esta ley? La razón radica en la enorme informalidad existente muy difícil de controlar o supervisar, muchas no tienen planillas computarizadas, no declaran ni pagan impuestos, estamos tratando con una gran mayoría de negocios o empresas  acostumbrados a obtener lucro con la necesidad de las personas, a trabajar al margen de la ley  o a buscar los canales de una ley para su beneficio. En este aspecto la  labor del ministerio de trabajo ha sido un fracaso.

 

Cada vez que el gobierno ha tratado de aliviar el problema laboral, al final fueron  los empresarios quienes más se beneficiaron sino acordémonos de las services, cooperativas o los recibos por honorarios; el gran tormento, la pesadilla, el pánico,  siempre ha sido la carga laboral es decir gratificación vacación, tiempo de servicios, seguro etc.

 

La gran verdad es que estas alternativas laborales no han solucionado nada al contrario han creado más problemas,  porque el abuso se ha incrementado a tal punto, donde fácil es percatarnos de la más vil explotación laboral en pleno siglo XXI.

 

La ley laboral juvenil es necesaria, aquí los jóvenes no deben ser usados asolapadamente para fines políticos, los jóvenes tienen derecho a una legislación laboral justa, pero los derechos se ganan en el campo laboral con el buen desempeño de su trabajo,  los empresarios deben dejar esa mezquina cultura del cholo barato  y el estado debe aplicar la ley en forma razonable con un estricto control  donde la informática de aplicarse unilateralmente.

 

Concertación es la palabra para este problema, no debemos permitir agitadores y malos políticos escondidos tras la fachada de luchadores sociales, es así como la subversión se alimenta, denigrando al sistema democrático.

 

Los jóvenes deben ser realistas  y dueños de su destino, son capaces de optar por lo más razonable, sin intromisión de ideologías, sin alteración del orden, sin dañar a la sociedad sin  excesos de ningún tipo, la violencia no es justificable.