CABALLITO
DE TROYA JUVENIL
Por
Sofía Flores
Es
perceptible entre el clima de escándalos como la fuga de Belaunde, la gran red
de corrupción Orellana o los dimes y diretes del ministro Urrestri, un gran
intento de aminorar el problema de la ley laboral juvenil, así nos damos con la sorpresa de encontrarnos
cada vez más en un clima de distracción, donde más importancia estamos dando a los enfrentamientos personales, a los peruanos nos interesa
nuestro porvenir, lo demás dejémoslo para
los faranduleros.
El escándalo
de ley laboral juvenil está sirviendo como caballito de Troya para los
movimientos de izquierda, subversivos y políticos incapaces, a fin
de generar caos, mientras el gobierno avanza y retrocede con la promulgación de esta ley , honestamente
la referida ley está tratando de frenar
la explotación y abuso del trabajo juvenil , dándole a los empresarios
facilidades para que estos jóvenes entren a planilla evitando la informalidad, no se están quitando
derechos , solo se están limitando temporalmente , al final ellos como
cualquier trabajador gozaran de todos sus beneficios.
El
problema es ¿cómo el estado hará para fiscalizar el buen desempeño de esta ley?
La razón radica en la enorme informalidad existente muy difícil de controlar o
supervisar, muchas no tienen planillas computarizadas, no declaran ni pagan
impuestos, estamos tratando con una gran mayoría de negocios o empresas acostumbrados a obtener lucro con la
necesidad de las personas, a trabajar al margen de la ley o a buscar los canales de una ley para su
beneficio. En este aspecto la labor del
ministerio de trabajo ha sido un fracaso.
Cada vez
que el gobierno ha tratado de aliviar el problema laboral, al final fueron los empresarios quienes más se beneficiaron
sino acordémonos de las services, cooperativas o los recibos por honorarios; el
gran tormento, la pesadilla, el pánico,
siempre ha sido la carga laboral es decir gratificación vacación, tiempo
de servicios, seguro etc.
La gran
verdad es que estas alternativas laborales no han solucionado nada al contrario
han creado más problemas, porque el
abuso se ha incrementado a tal punto, donde fácil es percatarnos de la más vil explotación
laboral en pleno siglo XXI.
La ley
laboral juvenil es necesaria, aquí los jóvenes no deben ser usados
asolapadamente para fines políticos, los jóvenes tienen derecho a una legislación
laboral justa, pero los derechos se ganan en el campo laboral con el buen
desempeño de su trabajo, los empresarios
deben dejar esa mezquina cultura del cholo barato y el estado debe aplicar la ley en forma
razonable con un estricto control donde
la informática de aplicarse unilateralmente.
Concertación
es la palabra para este problema, no debemos permitir agitadores y malos políticos
escondidos tras la fachada de luchadores sociales, es así como la subversión se
alimenta, denigrando al sistema democrático.
Los jóvenes
deben ser realistas y dueños de su destino,
son capaces de optar por lo más razonable, sin intromisión de ideologías, sin alteración
del orden, sin dañar a la sociedad sin excesos de ningún tipo, la violencia no es justificable.
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