lunes, 19 de enero de 2015

LEY LABORAL JUVENIL


CABALLITO DE TROYA JUVENIL
 

 

Por Sofía Flores

 

Es perceptible entre el clima de escándalos como la fuga de Belaunde, la gran red de corrupción Orellana o los dimes y diretes del ministro Urrestri, un gran intento de aminorar el problema de la ley laboral juvenil,  así nos damos con la sorpresa de encontrarnos cada vez más en un clima de distracción,  donde más importancia estamos dando a los enfrentamientos  personales, a los peruanos nos interesa nuestro porvenir,  lo demás dejémoslo para los faranduleros.

 

El escándalo de ley laboral juvenil está sirviendo como caballito de Troya para los movimientos de izquierda, subversivos y políticos incapaces,   a fin de generar caos, mientras el gobierno avanza y  retrocede con la promulgación de esta ley , honestamente  la referida ley está tratando de frenar la explotación y abuso del trabajo juvenil , dándole a los empresarios facilidades  para que estos  jóvenes entren a planilla  evitando la informalidad, no se están quitando derechos , solo se están limitando temporalmente , al final ellos como cualquier trabajador gozaran de todos sus beneficios.

 

El problema es ¿cómo el estado hará para fiscalizar el buen desempeño de esta ley? La razón radica en la enorme informalidad existente muy difícil de controlar o supervisar, muchas no tienen planillas computarizadas, no declaran ni pagan impuestos, estamos tratando con una gran mayoría de negocios o empresas  acostumbrados a obtener lucro con la necesidad de las personas, a trabajar al margen de la ley  o a buscar los canales de una ley para su beneficio. En este aspecto la  labor del ministerio de trabajo ha sido un fracaso.

 

Cada vez que el gobierno ha tratado de aliviar el problema laboral, al final fueron  los empresarios quienes más se beneficiaron sino acordémonos de las services, cooperativas o los recibos por honorarios; el gran tormento, la pesadilla, el pánico,  siempre ha sido la carga laboral es decir gratificación vacación, tiempo de servicios, seguro etc.

 

La gran verdad es que estas alternativas laborales no han solucionado nada al contrario han creado más problemas,  porque el abuso se ha incrementado a tal punto, donde fácil es percatarnos de la más vil explotación laboral en pleno siglo XXI.

 

La ley laboral juvenil es necesaria, aquí los jóvenes no deben ser usados asolapadamente para fines políticos, los jóvenes tienen derecho a una legislación laboral justa, pero los derechos se ganan en el campo laboral con el buen desempeño de su trabajo,  los empresarios deben dejar esa mezquina cultura del cholo barato  y el estado debe aplicar la ley en forma razonable con un estricto control  donde la informática de aplicarse unilateralmente.

 

Concertación es la palabra para este problema, no debemos permitir agitadores y malos políticos escondidos tras la fachada de luchadores sociales, es así como la subversión se alimenta, denigrando al sistema democrático.

 

Los jóvenes deben ser realistas  y dueños de su destino, son capaces de optar por lo más razonable, sin intromisión de ideologías, sin alteración del orden, sin dañar a la sociedad sin  excesos de ningún tipo, la violencia no es justificable.

 

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