EL
EMPLEO JUVENIL
DIGNO,
JUSTO Y RAZONABLE
Por Sofía Flores
El crecimiento
económico del Perú ha servido para engrandecer
la imagen internacional de nuestro país, sin embargo internamente no hemos
podido solucionar el eterno grave problema de la desigualdad sobre las
condiciones laborales de los trabajadores, por el contrario uno de los sectores sumamente afectados es la población laboral
juvenil.
El abuso
muchas veces disfrazado de favor o de oportunidad para ganar experiencia ha
sobrepasado los límites de la mezquindad con el abuso físico, intelectual y
hasta psicológico, porque muchas veces ganan poco sin ningún beneficio, largas
horas de trabajo con turnos que les
impiden estudiar, en muchos casos la experiencia tiene un precio “ trabajar sin
remuneración”.
El empleo
juvenil de esta manera está siendo utilizado para enriquecer a empresarios
inmorales, así como muchas empresas ven a este sector como la fuente de
recursos humanos baratos, porque seleccionan
a los jóvenes más calificados para darles puestos de trabajo con mucha responsabilidad pero con poca remuneración,
como diciendo “tienes que pagar derecho de piso y de eso me aprovecho yo”.
De esta
manera se juega con la dignidad de estos jóvenes generando un problema social
mayor porque la falta de sustento,
oportunidades, valor por sus esfuerzos genera resentimiento y desprecio hacia
las autoridades que permiten esta situación.
Si bien es
cierto el empleo juvenil debe ser justo y digno, este debe ser razonable, hoy
muchos critican la nueva ley del régimen laboral juvenil por restringir varios
derechos laborales vigentes, de esta forma está sirviendo para muchos políticos
como un caballito de batalla para recuperar en algo su despreciada imagen como Alejandro
Toledo , muy raro porque le está la sacando la vuelta a su querido socio
Ollanta, o muchos llámese moralistas que solo buscan el enfrentamiento entre
peruanos, es decir no es amor al chancho sino a sus intereses.
Estos personajes descaradamente tuvieron la oportunidad de aliviar esta situacion pero prefirieron mantener su indiferencia.
Estos personajes descaradamente tuvieron la oportunidad de aliviar esta situacion pero prefirieron mantener su indiferencia.
¿Cómo
puedo darle a un joven los mismos beneficios de un trabajador que se ha ganado
ese derecho con su continuo trabajo y experiencia?
Los
derechos no son una filosofía para aplicarla
dejando de lado a nuestra razón es ella quien nos enseña la verdadera justicia.
Los
derechos laborales juveniles deben tener un tiempo, un espacio, una
reciprocidad al rendimiento así como un sentido social y humano.
La nueva
ley del empleo juvenil trata de aliviar esta problemática, pero se necesita una
exhaustiva supervisión por parte del ministerio de trabajo, porque esta ley no
protege a los jóvenes de la inmoralidad y falta de principios de muchos
empresarios ya sea formales o informales, no esperemos que estos se aprovechen
de esta ley para su beneficio.
La
realidad nos muestra que la naturaleza de muchos empresarios peruanos es
esquivar los impuestos, trabajar al margen de las leyes, buscar mecanismos
dentro de la ley para evitar la carga laboral. O simplemente aprovecharse de la
falta de empleo.
Todo sería
más fácil si se cumplieran las leyes con sensatez, si los empresarios supieran
concertar honestamente con sus trabajadores, en ambas partes el criterio debe
ser justo, el abuso no debe ser ni empresarios ni trabajadores, de esta forma no seguiríamos teniendo leyes para
protegernos unos contra otros.
Debemos
velar porque el futuro de nuestros jóvenes sea digno dándoles las oportunidades,
así como las condiciones laborales justas para su desarrollo y el progreso de
nuestro país