TRIUNFO
O FRACASO
Por
Sofía Flores
Una vez
levantado el polvo del desengaño, la derogatoria de la ley Pulpin nos regresa
al principio del eterno problema laboral,
el trabajador seguirá esperando, seguirá siendo el arma sutil del
enriquecimiento ilícito de muchos negociantes o llámese empresarios ,
acostumbrados a la cultura criolla de trabajar al margen de ley , aprovechándose
de la necesidad , ignorancia o debilidad
de las personas, al empresario peruano en su mayoría aquellos surgidos por la
misma informalidad , siguen la cadena de sus orígenes , cual misma frase “ a mi
explotaron yo te exploto” muchos de ellos aunque tienen los estudios superiores
suficientes para tener una visión más
amplia en torno a la empresa con todos sus retos que ella conlleva, por el
contrario eligen el camino más fácil no importa seguir deteriorando el régimen laboral
existente, para ellos los principios administrativos no existen , solo vale su código
personal, mezquino , incapaz ,cobarde, egoísta e indiferente.
Se
menciona dar al empresario más facilidades, para llevar su carga laboral, sin
embargo cada gobierno al tratar de mejorar la condición del trabajador al final
quien se ha beneficiado más es el empresario.
No cabe
duda las limitaciones de nuestra legislación tributaria , la cual en muchos
aspectos es injusta, también existe una competencia desleal con relación a la importación,
así como otros problemas de índole económico, los cuales al final revientan
sobre el trabajador , claro más fácil es
solucionar el problema reduciendo la carga laboral, porque más tedioso es enfrentar al estado y a toda
su organización burocrática, o desde el mismo estado son los políticos empresarios
quienes tratan de salvaguardar sus intereses, mientras tanto la explotación laboral
continua denigrando la condición del trabajador ante la vista gorda de nuestros
padres de la patria .
La realidad
laboral ya no puede seguir tapándose porque hemos retrocedido en el tiempo,
jornadas de 12 a 13 horas sin beneficios, con descansos cada 15 días o de lo
contrario es el mismo trabajador quien paga por un descanso, estamos formando una masa laboral sin oportunidad al
desarrollo personal, creando más resentimiento social.
El clamor
de los jóvenes es exigir al estado que los empresarios cumplan con la ley, el
proyecto de ley laboral juvenil con toda su buena intensión, es vista como una
migaja y una condición más para beneficiar al empresario.
La ley Pulpin
tenía muchos aspectos positivos pero en la cultura empresarial mezquina
existente cabía la posibilidad del abuso y su aprovechamiento para otros fines.
Ollanta está
siguiéndole los pasos a Susana Villarán ( “el que mucho abarca poco aprieta” )
tomando un asunto tan delicado como es régimen laboral, quizás tapar los huecos
de sus escándalos o ganarse unos puntitos en las encuestas, lo cierto es un
fracaso más donde debe retroceder, quedando su gobierno en ridículo, podría darle
la vuelta a este fracaso tomando una acción más decidida como es hacer realidad
el cumplimiento de la legislación laboral para todos, aunque para ello debería tener un poder de gobernabilidad que
no tiene, así como un equipo técnico capaz de concertar buscando soluciones ,lo
cual a estas alturas es muy restringido.
La
derogatoria de la ley Pulpin ha generado grandes concentraciones, así como
resurgieron viejos políticos salidos a criticar pero en su gobierno nunca
hicieron algo por remediarla, por el contrario siguieron beneficiándose unos a
otros, ojala en adelante hayan estas
mismas concentraciones para exigir “No más al abuso laboral”.
Fracaso para el gobierno, fracaso para el pueblo, al
final fracaso para todos, un pequeño triunfo por su derogatoria, pero seguimos
perdidos en el tiempo, en la balanza de la justicia, el fracaso triunfo.
